La mentira como estrategia política.

El uso de la mentira y el engaño como estrategia política no es un fenómeno nuevo. La idea de que los políticos mienten ha sido históricamente parte del conocimiento popular, motivo de chistes, portadas de diarios, comentarios de pasillo, títulos falsos.etc.

Creo que aquí podemos hacer dos cosas, por un lado, en la medida que el Estado no genere una política pública dirigida a promover el periodismo independiente, tenemos que aceptar que el financiamiento tiene que venir desde nosotros.

En algunos países muchos de los medios cobran por tener acceso a la información que entregan. También creo que tenemos que tratar de ser activos en dejar de darle visibilidad y castigar a los medios que hasta ahora han sido nefastos, en nuestras manos está bajarles los seguidores, las visitas y dejar de leerlos.

El uso de la mentira por parte de las autoridades, tiene al menos dos elementos interesantes. Por un lado, refuerza la idea respecto a que lo que se intenta con la mentira no es tan solo engañar a la ciudadanía, sino que también reforzar los miedos y prejuicios existentes en un grupo de la población.

Las mentiras y engaños del Gobierno apelan a una de las emociones más básicas: el miedo. En Zamora Chinchipe tiene una larga trayectoria en la instalación del miedo como herramienta para impedir que se lleven a cabo cambios y para generar rechazo ante la ciudadania. Además, tiene una larga experiencia en presentar este rechazo al cambio como algo coherente, justificado y como si fuese en beneficio de la mayoría de la gente.

No hay que olvidar lo que le paso a la ciudad de Zamora con el cuento que le dicen analfabeto toda la ciudad se inclino y le dieron el voto y mira ahora como se encuentra la ciudad de aves y cascadas como por ejemplo.

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