Abonando las hileras de las plantas de maracuyá, encontramos a don Alfredo Reinoso, productor de esta fruta en el barrio Bolívar del Valle de las Luciérnagas. El sol que irradia en ese medio día, es una buena oportunidad para la maduración de las frutas.

Ya en la sombra de su hogar, nos comenta que la pasión por este cultivo nació hace más de 10 años, siendo uno de los primeros productores del cantón.  En la actualidad tiene aproximadamente una hectárea de esta planta trepadora.

“Decidí implementar esta producción porque me di cuenta que las frutas nativas del sector no eran muy rentables. A partir de la siembra, siete meses después ya obtenemos la primera cosecha, y los cultivos pueden durante entre cinco y diez años, si se mantiene un cuidado adecuado”, explica.

Don Alfredo cuenta que el principal mercado se encuentra fuera de la provincia, particularmente en el cantón Catamayo. Si bien a nivel local también se la consume, mayor rentabilidad se consigue en mercados de otras provincias del país. A pesar de haber una producción estable, comenta que la principal limitación que tienen que afrontar es la falta de transporte, ya que para la comercialización se requiere de camiones de carga de manera permanente.

En los meses de mayo y junio de 2020 fueron víctimas del fuerte temporal, donde la creciente del río Zamora afectó seriamente sus cultivos. El productor sostiene que una vez que el afluente ingresa a los sembríos, genera una gran afección, por la saturación de agua que se queda en las tierras. Ante esta realidad, solicitan el apoyo de las autoridades para poder completar un tramo de enrocado que falta por concluir en las riberas del río Zamora.

En el último año, cuando la producción ya se había equilibrado, decidió optar por el procesamiento de la fruta, obteniendo así la pulpa de la maracuyá, que la comercializa bajo el nombre de “La frutita de la pasión”, utilizada en refrescos, jugos, helados, micheladas y más.  Esta actividad fue posible gracias al asesoramiento del Ministerio de Agricultura (MAG), que proveyó a la asociación a la que pertenece, de las máquinas y herramientas para la obtención del extracto.

Este emprendimiento, que lo desarrollan a nivel familiar, cuenta en la actualidad con un registro sanitario, que le permite competir y comercializar con seguridad a nivel interno y externo. El kilo de pulpa de maracuyá lo comercializa en 5 dólares, entre tanto, el medio kilo en 2,50 dólares. Próximamente piensa empacar en presentaciones menores. Por otro lado, el saco de la fruta lo expende a 10 dólares, mientras que por unidad el cliente lleva 8 frutas por 1 dólar.

El Gobierno Municipal de Yantzaza, por medio de la Dirección de Gestión Ambiental y Producción, entregó en los últimos meses, una considerable cantidad de abono orgánico para fertilizar los suelos del cultivo, así como asesoramiento técnico constante en esta materia.

“Cuando la producción está en su punto máximo y el clima ayuda, es posible cosechar entre 50 y 80 sacos de maracuyá, semanales”, relata.

“Quiero invitar a la ciudadanía de mi cantón y provincia para que apoyemos la producción local, y consumamos lo nuestro. Aquí tenemos este y otro tipo de productos que nacen del trabajo de agricultores en busca de generar un beneficio económico para sus familias y agremiados”, refirió el agricultor.

Este emprendimiento orgánico lo pueden ubicar en el barrio Bolívar, al norte de la ciudad de Yantzaza, o a su contacto celular: 0997112890. 

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