El Valle de las Luciérnagas, Yantzaza, tiene un matiz especial en la Amazonía ecuatoriana. Se trata de uno de los sitios más prósperos en materia económica, pero en los últimos años, registra un auge significativo en los ámbitos de la cultura, gastronomía y turismo, que le dan un valor agregado, y que ha motivado, diversas iniciativas por parte de emprendedores. Aquí relatamos, entre un amplio abanico de atractivos, algunos emprendimientos relevantes:

Ayampacos

A escasos kilómetros del centro urbano, vía a la parroquia Chicaña, en el barrio San Juan, encontramos a Amada Antuash, una emprendedora de la nacionalidad shuar, que ha visto en los productos de la zona una gran alternativa para ofrecer la gastronomía local, enfocándose en un plato apetecido y típico de la región, como es el ayampaco.

“Empecé hace unos tres años, por la necesidad de contar con un negocio que me permita generar un ingreso para el hogar, ya que tengo también a mis hijos estudiando. El plato (ayampaco), lo preparo de forma natural y casera, tanto de tilapia, como de pollo. Utilizo para ello, pescado, yuca, plátano; si hay papa china, camote o palmito, también se los utiliza, esto con el fin de que tengo el sabor propio de nuestra receta”, señala.

Parque Aventura

Un tramo de terreno en las riveras de la quebrada de El Oso, en la parroquia Chicaña, ha sido suficiente para que un joven emprendedor, tome la idea de construir un espacio diferente para acampar, degustar de la gastronomía y eventos al aire libre.

“Este sector se caracteriza por ser netamente turístico, por los atractivos que existen, tanto para niños como para adultos. Aquí lo que valoramos es el ecoturismo, con diversas actividades que promueven la distracción familiar, al tiempo que generamos conciencia sobre la conservación del medio ambiente. La intención es promover algo diferente, donde cada visitante tiene la libertad de preparar su propio menú y tener una comodidad absoluta rodeados por la naturaleza”, manifiesta Loonder Orellana, propietario del lugar.

QR Chocolates 

Ronald Quezada, considera que es el momento de emprender la mirada hacia el campo, hacia la producción orgánica, y eso es precisamente lo que ha hecho. Es así como, a base del cacao fino de aroma, se ha proyectado como uno de los proveedores de chocolate en el cantón y la provincia.

“Nos hemos interesado en volver a la agricultura, porque la pandemia nos ha dado una gran lección: priorizar los cultivos y la producción sana. El cacao orgánico tiene múltiples beneficios, ya que contiene grasas sanas. Tiene muchas ventajas en el ámbito de la salud, y varios usos a nivel de comercialización. Con el valor agregado que tiene, obtenemos mejores réditos. Todo el proceso es artesanal: siembra, fertilizaciones, cosecha, secado, pos secado, escogimiento, tostado, descascarillado, la trituración y empaquetado, quedando listo para su distribución. El cacao fino de aroma es llamado el alimento de los dioses”, puntualiza Quezada.

Las áreas de cultivo de la “pepa de oro” de QR Chocolates las encontramos en el barrio La Unión de Chicaña, y la planta de procesamiento en la ciudad de Yantzaza.

Artesanías del pueblo Saraguro

Por su parte, Carmen Guaillas, ha descubierto en la materia prima que proviene del pueblo Saraguro, una ventana para poder confeccionar y comercializar prendas y artículos de esta milenaria cultura. 

“Desde hace 8 años que vengo trabajando en este tipo de artesanías. En los últimos años, gracias al valor que le estamos dando a este tipo de emprendimientos, la gente le va tomando más simpatía a los productos. Hoy existe una buena demanda, sobre todo de los turistas extranjeros, quienes tienen una fijación especial por este tipo de artículos”, sostuvo.

“Elaboramos artículos como: aretes, anillos, collares, manillas, bufandas. Nos ha ido muy bien en las ferias ciudadanas que organizan las instituciones y la empresa privada, ya que son espacios para comercializar de forma más amplia nuestra oferta, por ello creo que es importante que las autoridades promuevan este tipo de eventos de manera permanente”, agregó.

A doña Carmen podemos encontrarla expendiendo sus artesanías en el Malecón de la quebrada de Yantzaza y en la Terminal Terrestre.

Miel TOA

Este es un emprendimiento que parte de la apicultura. Carlos Suquisupa, se considera un apicultor aficionado, que lleva alrededor de 12 años en el oficio. Su producto estrella es la marca de Miel TOA, que lleva ya dos años en el mercado. Actualmente realiza la distribución, bajo pedido, mientras se habilita un local de expendio.

Suquisupa relata que, la miel tiene bondades curativas, que se han demostrado eficazmente en el ámbito medicinal, además de recomendar que este producto no debe faltar en los hogares de todos. “Siempre procuramos desde la empresa privada incentivar emprendimientos innovadores, que le den la posibilidad a los ciudadanos de adquirir productos de valor”, concluyó.

Las puertas de Yantzaza y de los emprendimientos de todos los ámbitos productivos, están abiertas para la visita de los turistas, propios y visitantes. Aprovechar este feriado, es una gran opción para conocer los diversos atractivos y llevar el mejor recuerdo del Valle de las Luciérnagas.

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