People wait out side of a Centro de Salud asking for tests to determine if they are infected with the new coronavirus in Quito, Ecuador, Wednesday, July 29, 2020.The numbers of those infected have been rising alarmingly in the capital.(AP Photo/Dolores Ochoa). (AP Photo/Dolores Ochoa)

La pandemia del coronavirus, de letales consecuencias en todo el planeta, se ha ensañado en el ámbito financiero con un importante grupo de países latinoamericanos y con numerosos estados del África.

Diario El País publica un informe del programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, que muestra el desalentador y preocupante panorama. El documento alerta sobre la fragilidad de las finanzas públicas que frenará el desarrollo en la región.

Ni bien se desató la pandemia, las advertencias hacían alusión a una hecatombe que no llegó. Cepal hablaba de un decrecimiento para el Ecuador de 9%, aunque la cifra que dio el ministro de Economía y Finanzas, Mauricio Pozo, es de una contracción de 7.8% en 2020.

La nota que recoge los estudios del PNUD, empero, muestra especial preocupación por Venezuela, Argentina y Ecuador. Pone en el grupo de alto riesgo a Belice y Granada y en otro andarivel a países como Bolivia, Costa Rica y otros centroamericanos.

Los parámetros que eligió PNUD para su informe y su advertencia toman en cuenta los niveles de deuda, de liquidez y de solvencia. Esas consideraciones debieran fomentar esfuerzos sistemáticos, sin pausa, para conseguir recursos en distintas fuentes y atender los problemas que, siendo estructurales, se agravaron de manera exponencial durante la pandemia que afectó a las economías, disparó el desempleo e hizo que más personas cruzaran el umbral de pobreza con magras expectativas de volver a los rangos anteriores.

Para el caso del Ecuador, hay que reconocer que los esfuerzos por cumplir con orden los cambios legislativos y claridad en las cuentas fiscales tuvieron sus efectos inmediatos en las relaciones con el Fondo Monetario Internacional, la activación de líneas de crédito de otros organismos multilaterales . Hubo un cambio en el enfoque de dichos grupos para orientar las ayudas económicas y la dirección de créditos a atacar a los aspectos sociales que más afectan.

Sin embargo, ni el monto de las ayudas ni los volúmenes d e los empréstitos son suficientes para salir de la crisis.

El país tiene un aspecto que le favorece: la moneda dura, el dólar, le protege y evita que su economía entre en un despeñadero. Ha sucedido en Venezuela todos estos años – ahora estrena billete de un millón de bolívares por la hiperinflación- y una Argentina que, pese a su músculo productivo, no atina contener la devaluación del peso frente al dólar, nos pone a distancia.

Para el Ecuador, quizá los factores más importantes a tomar en cuenta son los referentes a la estabilidad institucional, la credibilidad de la palabra de los gobiernos, la instauración de una justicia independiente y poderes sin la siniestra y perniciosa concentración del poder.

Los esfuerzos para estabilizar la economía, atraer la inversión, y promover la ayuda a los sectores más desprotegidos es la única línea de conducta que puede sacar al país del riesgo de vulnerabilidad que el PNUD advierte. Parece una tarea primordial aparejada a la lucha incansable contra la pandemia.