Guillermo Lasso ha destrozado todas las previsiones de las encuestas y será el próximo presidente de Ecuador. Cuando todos los sondeos anticipaban una final reñido con el correísta Andrés Arauz, el líder conservador ha ganado la segunda vuelta electoral por cinco puntos de diferencia.

Escrutado el 97,6% de las urnas, Lasso ha sacado un 52,5% de los votos, por el 47,5% de Arauz, el hombre elegido por Rafael Correa para liderar el regreso de su “revolución ciudadana” al país andino. El resultado ha sido un durísimo golpe para el expresidente, que ha seguido la campaña desde Bélgica, el país de donde es su esposa. Impedido de volver a Ecuador por una condena por cohecho, Correa había apostado todo a Arauz, sin éxito. El triunfo de Lasso tiene además un enorme impacto regional, porque frena el giro a la izquierda que Sudamérica había iniciado con Alberto Fernández en Argentina y Luis Arce en Bolivia.

“El 24 de mayo próximo asumiremos con responsabilidad el desafío de cambiar a Ecuador”, ha dicho Lasso, cuando la diferencia que llevaba sobre Arauz se había vuelto irreversible. Mientras hablaba Lasso, Arauz aceptaba la derrota desde un hotel ubicado en el centro de Quito. “Esto no es ningún final, es el comienzo de una nueva etapa. Fuimos víctimas de la persecución, de la proscripción. Es fácil pensar que la división solo la genera el otro, es la hora de la democracia, de acabar con la persecución política”, dijo Arauz, que no olvidó la condena que pesa sobre Correa.

Con este resultado, Lasso ha sumado casi 33 puntos al 19,7% que obtuvo en primera vuelta, equivalentes a más de 2,6 millones de votos. Arauz, apenas 14 puntos al 32,7% del primer turno. Ha pesado en la elección el sentimiento anticorreísta de los ecuatorianos y, sobre todo, el voto de los desencantados de la política que en la primera vuelta fueron al candidato del partido indigenista Pachakutik, Yaku Pérez, y Xavier Herbas, líder de Izquierda Democrática. Pérez llamó en la segunda vuelta a votar nulo, una opción que subió del 9,5% al 19% este domingo. Pero eso no ha impedido que Lasso haya ganado en 12 de las 13 provincias que se levó Pachakutik en primera vuelta. El voto indígena no ha beneficiado mayormente a Arauz, como se esperaba.

Ha sido un conteo muy veloz, facilitado porque solo había dos opciones. Cuando los sondeos a boca de urna anticiparon un triunfo de Lasso, Arauz proclamó desde Quito una “contundente victoria” en los principales distritos electorales de Ecuador. “Aquí no ha pasado nada, sabíamos que el banquero [por Lasso] se iba a dar por ganador. Cuando lleguen los resultados oficiales no habrá margen de error”, dijo . El resultado oficial, finalmente, confirmó su derrota.

La economía lo es todo

El triunfo de Lasso fue el corolario de una jornada electoral tranquila. Empezó puntual a las siete de la mañana y terminó puntual a las cinco de la tarde. En el colegio municipal Benalcazar, un enorme recinto ubicado en un barrio del norte acomodado de Quito, la fila para entrar alcanzaba los 200 metros, pero avanzaba muy rápido. Las indicaciones de los policías se mezclaban con los gritos de los cuidacoches y de aquellos que ofrecen “emplasticar” [proteger con plástico] el comprobante del voto. En Ecuador, votar es obligatorio y sin ese pequeño papel luego será imposible realizar cualquier trámite bancario y hasta alquilar una vivienda.”Esta vez fue superrápido, en la primera vuelta me tomó dos horas y ahora menos de 20 minutos. Solo hay que votar por dos personas”, dijo Mónica, una funcionaria de 35 años a la salida del colegio electoral.

En este barrio de grandes edificios de viviendas, oficinas y hoteles se vota por Lasso. Basta intercambiar unas palabras con la gente para que aflore un discurso contra el expresidente Rafael Correa (2007-2017). Raúl Saltos, un publicista de 50 años, sin embargo, no ha votado convencido. “En Ecuador desde hace mucho votamos por el menos peor. Me duele decir eso, pero en mi país hay mucha corrupción, donde pones el dedo aparece algo”, lamentó. Mónica Dellanón, empleada en el Banco Central de 57 años, dice que ha votado por Lasso porque “necesitamos un país estable y dolarizado. “Si no, estaríamos como Venezuela, sin una moneda”, dijo.

La preocupación de los ecuatorianos consultados en los colegios electorales fue recurrente: mejorar la economía y promover el empleo. Tanto en la escuela Central Técnico (norte), como en el Colegio Mejía del centro histórico y el Juan Pío Montúfar del sur de la ciudad sus grandes patios centrales lucieron casi vacíos, mientras los votantes se acercaban con tranquilidad a las urnas ubicadas en las puertas de la aulas. Juan Carlos Basantes, operario en una empresa de alimentos, dice en el Central Técnico que “los dos candidatos ofrecen muy poco y estamos económicamente muy mal”. “La campaña fue una pelea entre ellos y nunca dijeron que piensan hacer con este país. Tenían que hablar de nosotros y hablaron de sus empresas”, dijo. Ese ha sido el espíritu general de los votantes tras una recorrida por los centros de votación en Quito.

Un clima similar se vivió en Guayaquil, la ciudad costera que es cuna política de Lasso. Los votantes repetían como mantra que el país necesita un “cambio”. Lo decían quienes eligieron a Arauz para recuperar lo que se ha perdido y también quienes votaron por el líder conservador. “Necesitamos un buen gobierno, cualquier que gane”, dijo Olga Córdova Valarezco, una mujer de 58 años que acude al colegio fiscal Calicuchima, en un barrio popular del norte de Guayaquil. Le acompaña su esposo, Ángel Dávila Marín, de 69 años. Han madrugado para evitar aglomeraciones. “Es una votación más, pero importante. Queremos cambiar, estamos pobres por la pandemia y por los políticos. Vivimos crisis tras crisis”, reiteró.

Al pie de una de las principales avenidas guayaquileñas, el colegio de bachillerato Simón Bolívar recibe un reguero constante de votantes. Al tener las puertas abiertas, no se vieron las grandes aglomeraciones de personas que se registraron en primera vuelta. Es uno de los puntos de votación con más empadronados. Marjorie Mercedes Yamuca Yagual, de 19 años, ya ha votado y acompaña a su madre a que cumpla con su deber cívico. Votó nulo en primera vuelta y ahora pide “un cambio y menos corrupción”. Silvia Yagual tiene 39 años y le ha dado su confianza a Andrés Arauz, aunque en primera vuelta no lo tenía claro. “Los candidatos se atacan en los debates y cada uno promete una cosa y otra cosa. Esperemos que el que quede como presidente sea honesto y cumpla su palabra”, espera.

La cuestión económica es clave. Pero el nuevo presidente tendrá también un gran desafío político. Lasso tendrá desde mayo solo 12 legisladores en la Asamblea, contra 49 del correísmo. La clave estará en los 27 asambleístas de Pachakutik y los 18 representantes de la Izquierda Democrática de Xavier Herbas. La política de acuerdos será la clave de la gobernabilidad en Ecuador.