“Son tres semanas de vacunación y luego aplicamos los sueros. Los pacientes quedan papelito”. Así ofrecía la empleada de una clínica clandestina, en el sur de Quito, un tratamiento de vacunación. La realidad es que engañaban a la población que buscaba la inmunidad contra el covid-19.

El Cuerpo de Agentes de Control Metropolitano (CACM) realizó una serie de operativos de inteligencia para recabar evidencias que demostraran la estafa. El establecimiento privado, ubicado en el barrio de Caupicho 2, recibía decenas de clientes diariamente para acceder al supuesto tratamiento.

Las víctimas pagaban 15 dólares por dosis en cada sesión. En cada una de las tres semanas debían vacunarse dos veces. Luego les colocaban un suero para “limpiar la sangre del virus”, cuyo costo era de 25 o de 70 dólares, si accedían al multivitamínico.

Funcionarios de la CACM fingieron ser interesados para obtener información sobre el proceso. En dos ocasiones ingresaron para averiguar precios, tiempo y requisitos. Simplemente era necesario presentar la cédula para tomar uno de los 10 turnos al día.

“Hemos vacunado a 70.000 personas, ya no tenemos más vacunas. Venga el lunes”, decía la empleada de la clínica al investigador infiltrado. La mujer aseguraba que los pacientes se recuperaban por la efectividad de la inmunización. “No se olvide que no tienen que utilizar más la mascarilla, ya no las usen”, sugerían.

Este martes 26 de enero de 2021 se realizó un operativo interinstitucional para clausurar el local. La CACM, la Secretaría de Seguridad del Municipio, la Agencia Metropolitana de Control, la Intendencia de Pichincha, el Ministerio de salud y la Policía Nacional acudieron al lugar para constatar su operación y cerrarlo. La clínica ni siquiera contaba con permisos de funcionamiento.“

A todas las personas que estén jugando con el estado emocional de los ciudadanos, caotizando el sistema de salud y engañando, seguiremos actuando con firmeza y exigiremos las más rigurosas sanciones”, declaró el titular de la Secretaría de Seguridad y Gobernabilidad, César Díaz.

Este hecho conmociona no solo por el vil engaño a personas que confiaron en que sería una manera de evitar el contagio por el virus, que en el Ecuador ha cobrado la vida de más de 14.000 personas, sino que estuvieron sujetas a mala práctica médica.

“La persona que está poniendo las vacunas, no es médico y también estánatentando contra la seguridad “, indicó el intendente de la provincia, Cristian Paredes. La sustancia que se inyectaba está en proceso de análisis en los laboratorios de la Agencia de Aseguramiento de la Calidad de los Servicios de Salud y Medicina Prepagada.

Las autoridades recuerdan a la población que la única institución autorizada para la aplicación de vacunas es el Ministerio de Salud. A través de un programa piloto se distribuyen las primeras 8.000 dosis del biológico producido por la farmacéutica Pfizer en 44 cantones del país. En el Ecuador está prohibida la importación privada de la vacuna, por lo que este tipo de comercialización es una estafa.