Durante el 2020 la gente ahorró tres veces más que en el 2019. Esto, a pesar de la crisis sanitaria y humanitaria que se extendió por más de diez meses.

La pandemia por la Covid-19 no solo cambió las maneras de relacionarse entre las personas y cuidar de la salud, sino también las prioridades de gasto y finanzas familiares de cara a 2021. En promedio, los ingresos personales se redujeron en alrededor de un 25%, debido a reducción de jornadas y de sueldos. Aunque el próximo año se prevé una recuperación, todavía hay pocas certezas de cuando se retomarán las actividades económicas y laborales normales, por lo que hay una mayor tendencia al ahorro.

A inicios de la emergencia sanitaria, entre marzo y abril, los depósitos en los bancos cayeron en más de $1.000 millones. Sin embargo, desde septiembre, esos depósitos se han incrementado en más del 6% mensual. Esto, según Francisco Nazati, experto de Banco ProCredit, es un cambio importante de comportamiento.

“En el mismo periodo de 2019, donde las condiciones eran menos adversas, el crecimiento fue de apenas el 2,22%, es decir que en 2020 las personas han ahorrado casi tres veces más que en el 2019 con condiciones aún más desfavorables. Con este antecedente consideramos que existe una mayor conciencia sobre la importancia de generar un fondo de ahorro, por lo que si esta tendencia se mantiene esperaríamos que en el 2021 las personas ahorren de 20% a 30% más de lo que hacían en años anteriores”, dijo.

Qué priorizan los ecuatorianos

Además de una propensión más marcada al ahorro, los ecuatorianos tienen establecidos con claridad los principales destinos de sus ingresos.

Alimentación y salud

La primera prioridad, que involucra al menos del 40% de los recursos disponibles, son los gastos en comida y atención de salud, no solo cuando alguien de la familia enferma, sino también en medicina preventiva. En ese último aspecto se incluye una mayor demanda por seguros que combinen cobertura de vida y salud.

“El confinamiento y la emergencia sanitaria hicieron que las personas prioricen gastos como la alimentación y la salud. Esto significó una reducción considerable en gastos, por ejemplo, de entretenimiento, especialmente porque nos vimos impedidos de realizar actividades antes cotidianas como salidas al cine, a bares y discotecas, e incluso viajes turísticos”, explicó Nazati.

Educación y trabajo online

Otro grupo de gastos cada vez más importantes son los relacionados con el teletrabajo y la teleducación. Eso se ha traducido en un aumento de las importaciones de equipos tecnológicos y teléfonos inteligentes. Además, las familias han tenido que ampliar sus planes de internet e invertir en capacitación adicional. Ahora, inclusive cursos de nivelación o actividades extracurriculares se contratan y reciben por vías digitales.

Seguro de desempleo y/o plan de jubilación

La pérdida abrupta de plazas laborales ha enfrentado a muchas personas con la realidad de que el sustento familiar puede desaparecer de un día a otro. Por eso, en 2021 se prevé un aumento en la adquisición de seguros de desempleo o de desgravamen, además de planes de jubilación. En promedio, se puede destinar un 10% del salario a esos fines, con lo que se va acumulando un fondo que servirá para amortiguar los impactos más severos de una crisis como la actual.