La economía ecuatoriana se contraerá este 2020 alrededor de un 9,5 %, algo menos que las previsiones del 10,5 % y hasta 11 % que vaticinaron los organismos multilaterales hace unos meses.

Golpeado por los devastadores efectos de la pandemia, Ecuador afronta sus Navidades más tristes con una fuerte caída del comercio y en medio del dilema de cómo respetar las tradiciones sin que se produzca un nuevo brote de la covid-19.

«Sigan, sigan, no se aglomeren», espetaba subido a un segway un agente municipal a un grupo de personas arremolinadas en torno a un vendedor ambulante en una de las calles del casco histórico de Quito.

Pese a los adornos y muñecos navideños que decoran soportales, balcones patrimoniales y establecimientos, la céntrica calle Ipiales, antaño un ir y venir de gentes, distaba mucho de esa realidad a una semana del inicio de la festividad más esperada este 2019.

AÑO NEFASTO DE VENTAS

«Las ventas no son como las de años anteriores, la pandemia hace que mucha gente se cuide y no salga especialmente al centro histórico donde hay mucha aglomeración y los controles son escasos», explica a Gustavo Coello a las puertas de su comercio de artículos navideños y juguetes.

Las numerosas lucecitas, gorros de Papá Noel y diademas de reno en exposición, contrastan con la poca gente que entra en la tienda o se interesa por este tipo de productos.

El comerciante reconoce que por estas fechas, «el año pasado no podrías entrar a la tienda, había mucha afluencia de gente y los negocios podían en esta temporada solventar sus necesidades económicas y sacar algo de beneficio».

Pero la pandemia ha supuesto un mazazo, «las ventas están por el suelo», sentencia Coello, que alberga pocas esperanzas de que con el cobro del decimotercer sueldo de los funcionarios se pueda remontar.

Apoyado en el mostrador, cifra en un tercio las ventas en la era covid en relación a las de años anteriores, «y eso que hacemos muchas ofertas para poder recuperar algo de lo invertido».

A los tenderos de toda la vida les han salido competidores ambulantes, gran parte de ellos emigrantes venezolanos, que igualmente buscan aprovechar el poco espíritu navideño que hay en el terreno comercial.

Junto a un mercado popular del casco colonial, declarado hace cuatro décadas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, abundan los vendedores de comida callejera y todo tipo de artículos, desde trapos con motivos navideños, pasando por ropa o una decena de mascarillas quirúrgicas a un dólar.

Allí, en una plazoleta, se ubica la zapatería donde atiende Carina Pandi, que reconoce que ahora solo busca subsistir.»Los de baja economía salen a trabajar, a deambular por las calles a ver si es que se ganan el pan de cada día», aclara a Efe antes de expresar su esperanza, más bien anhelo, de que en los días previos a la Navidad se reactiven las ventas.

EL PESADO LASTRE DE LA PANDEMIA

La economía ecuatoriana se contraerá este 2020 alrededor de un 9,5%, algo menos que las previsiones del 10,5% y hasta 11% que vaticinaron los organismos multilaterales hace unos meses.

Aunque a nivel macroeconómico se ha recuperado desde octubre una gran parte de la actividad productiva y la recaudación tributaria se ha regenerado en torno al 80 o 90 %, el sector privado, y en especial el pequeño comercio, está acusando la falta de liquidez de las familias ecuatorianas.

Y es que los anuncios de una navidad dulcificada que presentan las emisoras, y los sorteos de grandes marcas por cuantiosas compras en los centros comerciales, se dan de bruces con la realidad económica en la que se halla inmerso el país suramericano.

Como muestra, la ristra de ambulantes en los semáforos del norte de la capital ecuatoriana, donde se encuentra la milla de oro de la ciudad, que parecen haberse multiplicado confiando en que no les salga el Grinch.

EL MÁS AFECTADO EL PEQUEÑO COMERCIO

El jefe de análisis económico y comercio exterior de la Cámara de Comercio de Quito, Luis Eduardo Naranjo, confirma a Efe que el más afectado en estas fechas es el pequeño comercio.

«Si en la gran empresa las ventas han caído en 20%, para los pequeños es del 40 al 50%, suele ser el doble», acota.

La economía se ha visto lastrada por los 250.000 empleos de calidad perdidos, de un total de 700.000 desempleados.

Desde la Cámara estiman que el porcentaje de ventas navideñas en cómputo global será de entre el 10 y el 20% menos que otros años, decrecimiento que dependerá del sector.

Los grandes almacenes, por ejemplo, están ofreciendo diferimiento, fraccionamiento y créditos en los pagos.»

Jamás vamos a poder comparar este diciembre con cualquier otro anterior por la recesión, producto de la pandemia», resume Naranjo.

SEGURIDAD NAVIDEÑA

Al impacto del comercio se sumarán las restricciones para evitar la propagación de la covid.

Al menos en la ciudad más poblada del país, con tres millones de habitantes, durante los días 23, 24 y 25 de diciembre no se podrá vender alcohol entre las 18:00 y las 6:00, salvo restaurantes y alojamientos, y como acompañante de alimentos.

El Municipio de la capital mantiene la prohibición de concentraciones de más de 25 personas y restringe al 50% los aforos en establecimientos y centros comerciales.