Luego de cuatro meses del primer paciente en Quito, la capital se convirtió en el epicentro del coronavirus en Ecuador.

De acuerdo con el informe del Ministerio de Salud, ayer había 11 900 casos confirmados. En Guayaquil, 11 788.

“Nos ha llegado la explosión de los casos a Quito. Estamos en una situación crítica pero controlada. Estamos conteniendo el virus. Hemos hecho una magnífica labor a nivel de los hospitales”, dijo el ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, a su salida de un recorrido por el hospital Eugenio Espejo.

Cuestionamientos

Según el médico Marcelo Aguilar, se han dado mensajes que han creado una falsa expectativa de seguridad. Eso ha provocado que la conducta de las personas se relaje en cuanto a la distancia social y a reuniones. Aseguró que hay un incremento de más de 130 % de contagios, lo que muestra “incapacidad, incompetencia” e insuficiencia en las medidas tomadas.

Consideró que durante la cuarentena se debió aumentar el número de camas de terapia intensiva, así como establecer vigilancia epidemiológica en comunidades para reducir la velocidad de transmisión.

Según Aguilar, lo único que se han realizado son acciones de restricción social, que agregó– no son ni serán suficientes para la contención del virus.

El viceministro de Salud, Xavier Solórzano, manifestó que a pesar de que en Quito se tomaron medidas de contención, lo que permitió retrasar el avance de la curva de contagios, en las últimas cinco o seis semanas se ha mantenido al alza de manera gradual.

“No ha habido un decrecimiento sino un crecimiento del número de contagios y esos contagios se dan porque la gente no se comporta”, mencionó el viceministro Solórzano.

Byron Núñez, catedrático en medicina, consideró que hubo preparación para el manejo del paciente crítico en la capital. Aseguró que a febrero, a nivel público, había 125 camas de cuidados intensivos, hoy hay más de 250, dijo el docente.

Para Andrea Gómez, médica salubrista, por los datos que existen no se podría establecer en qué momento de la curva de contagio está la capital.

Ve una correlación en el aumento de los casos entre el cambio de semáforo de rojo a amarillo (desde el 3 de junio pasado), el Día de la Madre o del Padre donde hubo reuniones.

A la especialista le preocupa lo que denomina exceso de “mortalidad”, que ha crecido por causa directa o indirecta a la pandemia del COVID-19.

En una comparecencia en la Asamblea, Zevallos dijo que entre marzo y junio hay un exceso de mortalidad del 11,1 % (1519 fallecidos) en Pichincha, pero para el ministro, la capital no llegará a la magnitud de lo que sucedió en Guayaquil. Gómez plantea que la ciudad regrese al confinamiento para reducir la presión que hay en el sistema de salud.

Solórzano consideró difícil volver al semáforo rojo porque la ciudadanía necesita trabajar. Sostuvo que lo que no debe haber son aglomeraciones o las fiestas clandestinas, que son los sitios en donde se generan focos de infección.

Núñez es partidario de una focalización de medidas para barrios y parroquias, pero cree que debe complementarse con medicina comunitaria, ayuda solidaria y prevención.

Para Quito no hay nuevas medidas, anunció la ministra de Gobierno, María Paula Romo, tras una reunión del Comité de Operaciones de Emergencia, en la que se evaluaron los operativos en Guamaní, Chillogallo, La Magdalena, centro histórico, Cotocollao, Belisario Quevedo, Calderón, parroquias donde hay más contagios. Juan Zapata, director del sistema ECU911, calificó a los controles como positivos.

El tema, sin embargo, será evaluado el próximo lunes por el COE, en el que también se tomará en cuenta la situación sanitaria de la ciudad.

Si bien Gómez ve como una ayuda para el Gobierno que haya brigadas en zonas donde se dan más contagios, impulsadas por el Municipio de Quito, se debe ir directamente hacia la comunidad y no movilizarse a sitios específicos. Para Núñez, la instalación de los puntos fijos de atención debió implementarse antes.