Durante más de 15.000 años, en un periodo de profundas transformaciones, varios grupos humanos en Europa utilizaron cráneos humanos como copas en lo que parecen prácticas rituales que incluían el canibalismo.

El análisis de las marcas de corte sobre fragmentos de cráneo encontrados en Gran Dolina y la Cueva de El Mirador en Atapuerca (España), en Gough’s Cave (Reino Unido) en Fontbrégoua (Francia) y Herxheim (Alemania) deja ver grandes similitudes en el tratamiento de esos restos humanos en varias regiones de Europa desde hace 20.000 años hasta hace 4.000.

“Vemos esas prácticas en sociedades del Paleolítico, que vivían como cazadores recolectores, del Neolítico [con la introducción de la agricultura y la ganadería] e incluso en la Edad de Bronce, cuando ya se utilizaban los metales.

Son periodos muy amplios y distintos y vemos una conducta que lo atraviesa todo. Y no sabemos por qué”, reconoce Palmira Saladié, investigadora del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social