Walter Heras Segarra se ordenó como sacerdote el 15 de agosto de 1992.

Monseñor Walter Heras Segarra, oriundo de la provincia de Azuay, se convirtió en el decimosegundo obispo de la Diócesis de Loja, luego de recibir la designación de parte del máximo representante de la Iglesia católica, el Papa Francisco.

Estar a cargo de la Diócesis lojana no es nuevo para el religioso, ya que desde mayo de este año, tras la salida del anterior Obispo, Monseñor Alfredo José Espinoza Mateus, Heras Segarra ha venido cumpliendo el cargo de administrador apostólico sin dejar de lado su función de vicario apostólico de Zamora Chinchipe.

El religioso azuayo, de 55 años, será posesionado como Obispo de Loja el sábado 14 de diciembre de este año y ese día dejará de ser administrador apostólico de la Diócesis lojana y vicario apostólico de Zamora Chinchipe.

Walter Heras Segarra, en una rueda de prensa que ofreció ayer en la tarde, dijo que el cargo de Obispo lo asume con mucha humildad, con alegría y sobre todo con mucha fe. Manifiesta conocer la organización de la Iglesia lojana por el encargo de administrador apostólico que viene cumpliendo.

“Sé todo lo que tiene la Diócesis y por eso siempre tengo esta confianza, que esta misión que Dios me confía, se va a llevar con la misma alegría”, exteriorizó, y pidió a todos los católicos que oren por él “porque el pastor necesita de la oración de todos sus fieles para que pueda cumplir fielmente la misión que Dios me ha encomendado”.

El flamante Obispo de Loja dio a conocer que durante el tiempo que lleva de administrador apostólico se han realizado algunos cambios dentro de las parroquias, de acuerdo a las necesidades que se han presentado.

“El primer año que uno asume no es un año para mover todo; es un año para abrir caminos, para mirar las cosas, y desde ahí uno va acomodando las situaciones, de acuerdo a las necesidades y prioridades”, precisó.

El nuevo obispo de Loja indicó que el proyecto de monumento en honor a la Virgen del Cisne en el sector del Pucará, actualmente está “en papeles”. Dice que el proyecto inicial que se propuso desde la Curia era uno, y el Municipio de Loja anterior presentó otro. “No hubo una empatía en lo que se quería”, indicó, agregando que en la parte económica tampoco se llegó a acuerdos.

“El proyecto quedó ahí, parado”, informa, y menciona que si se retoma el proyecto, habrá que consultarles a los lojanos para saber si están de acuerdo o no en que se construya ese monumento.

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