Tres desaparecidos y cuatro heridos en derrumbe registrado en el cantón El Pangui

Intensa búsqueda de los miembros de una mina arrasada por derrumbe en Zamora Chinchipe. 

Los cuerpos de bomberos de los cantones Gualaquiza y El Pangui, conjuntamente con militares y habitantes de estas comunidades, realizan la búsqueda de tres personas desaparecidas el lunes 25 de mayo en una mina de la zona limítrofe con el Perú y que es rica en yacimientos de cobre.

Se trata de María Magdalena Carreño Gómez, Édgar Vicente Carreño Gómez y Sofía Esperanza Suárez Jara, quienes fueron víctimas de un deslave en el sector de Chuchumbletza, del cantón El Pangui, provincia de Zamora Chinchipe.

Hasta ayer, las unidades de rescate no hallaban a los desaparecidos.Las fuertes lluvias registradas en los últimos días en El Pangui, provocaron un deslizamiento de tierra en una mina, el cual sepultó una vivienda de madera, en la que habitaban siete personas, incluida la propietaria de la mina.

Cuatro trabajadores que también estaban en la casa pudieron salir a tiempo. Por sus propios medios lucharon para salir entre el fango acumulado. Los hombres presentaban golpes en sus cuerpos y fueron atendidos por el personal del Ministerio de Salud Pública.

Cuatro mineros se salvaronLos heridos responden a los nombres de Romel Yankur Wampash y Claudio Torres Vera. Ellos fueron llevados al hospital de Gualaquiza; mientras que a Óscar Yankur Wampash y José Yankur Tsukanka los trasladaron hasta el hospital de Yantzaza. Su pronóstico medico es reservado.

El derrumbe se llevó además maquinaria pesada que estaba a la orilla del río Zamora. Son tres retroexcavadoras, un tractor, un trascabo, un volquete, una plataforma, un camión y un automóvil. Todos estaban estacionados y fueron arrastrados por la creciente.

Los rescatistas madrugaron el masrtes 26 de mayo para continuar las labores de búsqueda de las tres personas. Incluso iniciaron trabajos de retiro de escombros de la zona de la desgracia y no hallaron rastro de ellos, por lo que presumen que el río se los llevó y hoy estén sin vida.

Los asentamientos junto a cerros y montañas son peligrosos, debido a la inestabilidad del terreno, especialmente cuando llueve.

Las autoridades competentes realizan constantes llamamientos a la población para que no construyan en estos sitios pero no siempre son escuchados.