Antes de volver a comer chocolates, sepa que los productores de cacao pasan hambre. La asimetría de información entre la primera milla (productores de chocolate) y la última milla (consumidores de chocolate) conduce a una realidad impactante.

A quién le gusta el sabor del chocolate negro fino? Sí, lo sé. La respuesta es bastante obvia. (¿Quién no ama el chocolate?) Pero, ¿cuántos de ustedes conocen a los granjeros detrás de su chocolate?

Esta asimetría de información entre la primera milla (productores) y la última milla (consumidores) nos lleva a una realidad impactante.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), se estima que 500 millones de pequeños agricultores, hombres y mujeres, producen la mayoría de los alimentos del mundo en desarrollo.

Sin embargo, sus familias padecen aún más hambre, tienen tasas más altas de pobreza y disfrutan de menos acceso a los servicios sociales básicos que las personas pobres en las zonas urbanas.

A pesar de ser los que pasan más horas al día trabajando, los productores obtienen el menor beneficio de todos los jugadores en la cadena de valor.

Las nuevas generaciones de productores no ven una opción de vida digna en la agricultura. En palabras de Francisco Numan Tene, un productor de cacao de la provincia de Zamora-Chinchipe en Ecuador que se ha dedicado a la agricultura durante más de 40 años: «La agricultura es una forma de llevar la pobreza a nuestros hijos».

Es hora de cambiar completamente este concepto. Hay una forma alternativa de hacer negocios. Ha llegado una era de transparencia radical basada en la tecnología, y llegó para quedarse.

Imagine que, a través de su compra, podría generar un impacto real y directo en la vida de los productores y las comunidades. Como consumidor, puede saber todo sobre el producto que tiene en sus manos.

Toda la información de la cadena de valor: desde el pago al agricultor, hasta la tarifa del agente de carga para exportar el chocolate. La información completa, transparente y verificable está a un clic de distancia.

Esto suena bien en papel. La pregunta es: ¿cómo aplicamos este concepto a la realidad? El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Ecuador, en coordinación con la Federación de Pequeños Exportadores Agrícolas Orgánicos de la Amazonía Ecuatoriana Meridional (APEOSAE) y la Fundación Holandesa FairChain, desarrollaron un experimento llamado The Other Bar – TOB.

TOB es una barra de chocolate ecuatoriana que ofrece a los consumidores tres características: 1. Calidad

2. Trazabilidad

3. Impacto

Calidad, TOB es una barra hecha con el mejor cacao de aroma fino de la Amazonía ecuatoriana. Solo el 5% de la producción mundial de cacao se considera parte de la categoría de aroma fino. Se caracteriza por su sabor con notas florales y frutales.

Este cacao se cultiva en un sistema agroforestal de ‘chakra’, y es muy apreciado por los mejores chocolateros del mundo. Rastreabilidad, a través de un código QR único impreso en el empaque de cada chocolate, los clientes son dirigidos a un sitio web donde tienen acceso a toda la información desde el grano hasta la barra.

Tienen la opción de saber: quién produjo el cacao para esa barra; el lugar donde se obtuvo; las certificaciones que posee el cacao; si es o no orgánico, entre otros datos.

También puede saber cuánto le pagaron al productor por su cacao, a través de las facturas de respaldo. En este caso, el proyecto pagó el doble del precio de mercado del cacao a los productores, mejorando su participación en la cadena de valor.

Toda esta información se almacena en un sistema respaldado por la tecnología blockchain, que brinda transparencia y garantiza que la información no se modificará.

La asociación que participó en este proceso es APEOSAE, ubicada en Zamora Chinchipe, que reúne a nueve organizaciones con más de 170 productores individuales de cacao, café y plátano. TOB ofrece a los consumidores la oportunidad de invertir directamente en las comunidades a través de tokens (moneda virtual) respaldados por blockchain, que están integrados en los códigos QR en el paquete de cada barra.

Estas fichas tienen un valor de 25 centavos de dólar estadounidense. El consumidor tiene la opción de invertir estos tokens en dos opciones:

1) Comprar un nuevo chocolate TOB

2) Objetivos de impacto en las comunidades

En este caso, el objetivo de impacto es la plantación de árboles de cacao en las granjas de los productores, lo que les permite mejorar su productividad, evitando así la expansión en los bosques amazónicos. Con un total de cuatro fichas, puedes plantar un árbol.

Este experimento tiene como objetivo nivelar el campo de juego para los jugadores más débiles en la cadena de valor: los productores.

A través de la participación directa de los consumidores que aprovechan la tecnología, nuestro objetivo es mejorar la calidad de vida de los productores y sus comunidades, y brindar una transparencia radical a la industria del chocolate.

El autor es un modelador global en Quito Hub, PNUD Ecuador.